La memoria de un pueblo reside en sus habitantes

Por: Nathalie Vargas Ramírez

Contexto de una historia

Uno de los primeros lugares planeados, por los fundadores Alejandro Osorio, Procesa Delgado, Salvador Córdoba y quienes colaboraron con el trazo de Alejandría Antioquia, es el lugar donde se conformó el toldo donde se reunían los feligreses a rendir culto al creador y agradecer por los favores y fortunas recibidas. Únicamente las casas construidas solapadamente alrededor de esa planicie demarcarían el área donde este quedaría.

Para el año de 1917 algunos habitantes del municipio se dieron a la tarea de echarle azadón y machete a lo que actualmente se conoce como la plaza principal, fue bajo la orden de Alejandro Osorio que todos se dedicaron a tumbar el monte que cubría el terreno; al parque se le fue dando una figura y por eso es que se conserva tan espacioso.

Este era el sitio ideal para la reunión comunitaria, el festejo y las actividades que se daban. No obstante, el parque ha sufrido varias remodelaciones a lo largo del tiempo, ha cambiado sus materiales desde chambranas de madera a muros de cemento. En uno de los primeros diseños según los historiadores se podían encontrar algunos árboles frutales e incluso una pileta de agua en la cual las personas se abastecían y lavaban los pies antes de entrar a la iglesia.

Para el año de 1964 por medio de un reinado promovido por el sacerdote Jesús Antonio Ríos, al son del carnaval y la música se hicieron unas fiestas que duraron alrededor de 40 días, con las cuales se recogieron los fondos suficientes para pavimentar el parque, quedando a su vez un panel de oro sepultado pues se rumora por los habitantes, que por aquella época la gente cogía la arena cuando llovía para extraer el preciado metal, Alejandría ha sido por tradición un pueblo minero debido a que sus fundadores llegaron con la idea de conquistar la zona y formar un caserío en las orillas de la quebrada Nudillales; 149 km² de territorio y un río que lo bordea sutilmente hace que el pueblo se enaltezca como una pequeña joya a su alrededor.

Cuenta Nubia Vallejo directora del periódico el Nudillal que, a pesar de las remodelaciones, el parque siempre había conservado el diseño de cuatro cuadrantes en cada esquina que encerraban como grandes jardineras la naturaleza que ha caracterizado al parque del municipio: “ya este es un diseño completamente diferente y que para nada conserva la tradición, las costumbres, la idiosincrasia y la parte de patrimonio material que había en el anterior. “

Dejar atrás un recuerdo

Es mucha la diversidad de pensamientos y el miedo que puede generar el cambio en una comunidad acostumbrada a ver sus espacios de forma igual puede ser abrumador, más la opinión que el historiador Manuel Bernardo Rojas de la Universidad Nacional manifiesta frente a la situación es una muestra del total abuso que a veces las personas tenemos de lo que es la memoria y el patrimonio en general. Este último viene de la palabra pather, paternidad, es como si hubiese una idea de fondo de pertenencia, pero patrimonio también puede ser una decisión institucional de patrimonializar algo por ciertos fines más allá de que una comunidad diga que le pertenece o no. Caso puntual es el de concepción que con sus más de 250 años posee una declaratoria del instituto de patrimonio de cultura de Antioquia, la entidad que determina que municipios, construcciones, parques o edificios se deben de conservar y prohíbe su remodelación o demolición. Para el caso de Alejandría su fundación data en el año 1886 este es considerado un municipio joven con apenas más de 100 años el cual no se posee esta declaratoria. Manuel Bernardo asegura que la cultura está viva en la medida en que se mueve, y que seguramente la gente que hace años tomó la decisión de tumbar su casa en tapia para montar dos o tres pisos de cemento no tendría por qué estarse quejando: “Cultura histórica ya no hay, hace muchos años se sacó de las aulas de clase la historia, uno le ofrece un libro de historia a la gente y dicen ay no que pereza. Entonces qué responsabilidad “patrimonial supuestamente” es la que se tiene. ¿Cuánta gente en Alejandría se sabe la historia de su pueblo?, lo que pasa es que el ser humano quiere vivir siempre en un eterno presente, cuando la pregunta importante aquí es si ¿usted leyó el programa de gobierno a conciencia antes de votar?, ya no hay nada que hacer lo único que se espera es preguntarse ¿qué vamos hacer con lo nuevo que va llegar? y construir a partir de eso una nueva vida”.

Muchos son los recuerdos que evocan las mentes de los alejandrinos a la hora de pensar en el parque principal, don Albeiro Guarín Carmona, presidente de Asocomunal, nos recuerda con cariño el mini zoológico que tuvo a cargo en el año de 1986: “Era una jaula que habían construido con intención turística, en la cual teníamos, canarios, peces, picoteas y una serie de animales muy bonitos, pero lamentablemente cuando se fue a celebrar el centenario en ese año un alcalde inescrupuloso lo tumbo con la mentira de que lo volverían a construir, pero no fue así”.

Con fervor muchos de los habitantes del municipio se han aferrado al lugar de encuentro común que solían habitar y todavía no se dan a la idea de que este va ser totalmente diferente, esta remodelación no es una decisión tomada a la ligera puesto que se viene planeando desde años anteriores; la propuesta se hizo desde la administración de  Oscar Ignacio Valencia Vargas, se hicieron algunos estudios de cómo mejorarlo, después, con la alcaldía de Uber Arbey Aguilar Carmona  se siguió  ese mismo proceso, y le correspondió a la actual administración de Luis Fernando López Pérez llevarlo a cabo. Todo ha sido un proceso largo y bien socializado afirma don Albeiro.

Cortesía: Periódico El Nudillal

El parque del municipio se encontraba en alto grado de deterioro, y hablando con Duver Lenny Londoño, ingeniera agrónoma y encargada de la Oficina Agroambiental, cuenta como las escalas e incluso los cuadrantes que encerraban los árboles donde la gente se sentaba estaban reventados. El parque no tenía nada que tuviera que ver con la inclusión, ósea no tenía las rampas para la gente con movilidad reducida y no tenía las señalizaciones para los invidentes, aun sabiendo que esa es una población importante del municipio.

Por el talado de los árboles que habían caracterizado al municipio, especialmente al parque, han sido víctimas de fuertes críticas debido al impacto que genera en la comunidad hacerse a la idea de no tenerlos más, no obstante, las razones por las cuales fueron removidos pueden ser desconocidas por algunas personas. La Oficina Agroambiental recibió graves alertas debido a que Alejandría es un municipio en el que llueve, y truena constantemente, y en una de esas tormentas hubo muchos estragos; ocasionando así una llamada de alerta por parte de los ciudadanos porque los árboles se desgajaban con ramas muy grandes, y se corría riesgo de dañar un techo, carro o peor aún lastimar una persona, por ejemplo: “el guayacán que se encontraba en la esquina de Robinson Carmona veníamos podándolo y en una de esas le hicimos una muestra de corteza y nos dimos cuenta que por dentro tenía mucho daño mecánico”. El guayacán no es el único árbol de la plaza principal que se encontraba bajo riesgo de ramas secas imposibles de recuperar, adicional a esto largas raíces, que en un futuro podrían romper el pavimento y el alcantarillado poniendo en riesgo a la comunidad; debido a esto se toma la decisión de remover seis de los árboles principales: pedimos el permiso y Cornare (Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare) lo aprobó en el 2017 pero en ese momento se le dio una luz al alcalde para la remodelación del parque; cuando él me dijo que iba el proyecto de remodelación me pidió que todavía no los removiéramos, puesto que lo queríamos hacer de manera articulada con la remodelación del parque”.

Cortesía: Periódico El Nudillal

Reconstruir la memoria

En Alejandría la diversidad recorre las calles, para unos la remodelación del parque puede ser un acto atroz, lleno de intereses políticos, pero para personas como don Esteban Orozco que hace 27 años trabajan en el parque vendiendo chuzos, arepas, chorizos y butifarras, la remodelación es una gran noticia: “Para mí y yo creo que para la comunidad entera eso va quedar muy bueno y va traer muchos beneficios, yo estoy muy contento porque voy a quedar muy bien ubicado en una caseta de 2,50 x 2,50, voy a trabajar más y mejor porque para nadie es un secreto que cuando llueve yo me mojo y a veces me enfermo”.  El nuevo aspecto del parque tiene incluido en sus planos 12 casetas alrededor que serán asignadas a los vendedores tradicionales del municipio como lo son don Esteban (con su seudónimo harinas) y don Octavio Restrepo que lleva 80 años viviendo en el municipio.

El quiosco del parque principal es otro de los atractivos comerciales y culturales de la plaza, allí es común el hecho de tomarse un café, canelita, aromática, o simplemente de emborracharse hasta al cansancio. Juan Quintero su actual administrador cuenta como se ha visto desfavorecido en los últimos meses debido a que la remodelación tiene cercada toda su zona de paraguas y mesas, lo cual en estos momentos lo tiene sin trabajar: “Las ventas lo que hace que están interviniendo el parque han disminuido en más de un 50%, además, el polvo, el ruido y el calor me tienen perjudicado”.

 A pesar de los percances que se tienen en la actualidad Juan no se niega a la idea de que la remodelación va traer a futuro muchos beneficios para su negocio, debido al turismo que se va a ver incrementado y a la nueva imagen del municipio que se puede decir va a estar a la altura de muchos otros.

Cortesía: Ingeniera Residente

Empezar de cero es tarea difícil y muchos de los habitantes del territorio se preguntan que va pasar, y con esperanza anhelan que su nuevo parque sea de agrado para toda la comunidad, Magola Marín, líder comunitaria y campesina, narra su fuerte desagrado en un principio con la decisión tomada por la administración de renovar el parque, y con resignación ahora está a la espera de que el lugar cuna de tantos de sus recuerdos, resguarde para todos un nuevo comienzo y allí se pueda nuevamente compartir con los amigos y familiares.

Muchas veces se dice que un lugar puede guardar el patrimonio y la memoria de toda una comunidad y por eso se quiso ver en manos de quién está a cargo la reconstrucción de dicha zona. María Isabel Vélez Escobar y Luis Herrera Carmona son dos ingenieros civiles enamorados de su trabajo en el territorio, son los encargados de vigilar que la remodelación marche en orden y que todo se esté llevando a cabo de la mejor manera, Isabel relata que las estructuras construidas hasta el momento han sido específicamente pensadas en pro del municipio: “Debido a las fuertes precipitaciones acá cambiamos las estructuras de los pavimentos articulados como lo son el adoquín y el tec por mortero de pega; Según lo que se ve con respecto al diseño anterior, es que  a este nuevo le metieron más onda y más quiebres; también está inspirado en los  eventos  que se hacen durante el año debido a que van a tener la tarima permanente”. Con respecto a la tarima muchas personas piensan que se puede llegar a desperdiciar, si bien, Alejandría es un municipio de eventos, es más lo que se va encontrar desocupada afirma Nubia Vallejo. De todas formas, se debe aprender a jugar con los recursos que se tienen y volver al municipio un lugar de eventos y encuentros culturales debe ser una de las prioridades de la nueva administración.

Cortesía: Ingeniera Residente

Para la compensación de la cultura y las memorias que deben dejarse atrás el nuevo espacio va tener un monumento a las víctimas del conflicto armado y en un costado del mismo al libertador, Simón Bolívar, traído muchos años atrás desde el Peñol, va quedar enaltecido.

Como en todos los cambios, estos llevan un proceso largo y  de constancia para conseguir los resultados anhelados, muchas veces estos logran superar las expectativas y muchas veces no, es por eso que hoy la comunidad de Alejandría se encuentra expectante sobre lo que puede pasar, es complicado hablar de memorias y patrimonios cuando para cada persona esto puede significar algo totalmente diferente, y es también complicado afirmar si un lugar es el que resguarda los recuerdos o son las personas que los llevan consigo para construirlos nuevamente.

Cuando se trata de dar un paso hacia adelante este ya no tiene marcha atrás y según doña Teresa Marín, profesora jubilada de la Institución Procesa Delgado, “solo queda esperar que todos vamos a tener un futuro mejor, no para nosotros que estamos es una edad tan avanzada, pero si para los niños y jóvenes que son el futuro de nuestra patria”.

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